Ahora te miro,
cansado y angustiado.
Recuerdos, como avispas,
me inflaman y me adormecen el pensamiento.
Ahora te extraño,
distante y lejano.
Imágenes en el desván de los recuerdos,
alegre, con esperanza e ingenuo.
Ahora me miras,
sin vida y convaleciente.
Padeces mi vida ¡tú vida!, como la mosca,
te enredas en la telaraña de mis palabras.
Ahora me extrañas,
inalcanzable y añorado.
Sensaciones contenidas en mí piel ¡tú piel!
escalofríos...todos solo padecimientos.
Y ahora ya no te extraño, ni te miro,
solo espero no seas el engaño de aquél...
Mientras sufras en mí piel,
y yo me suspenda en tus hilos,
ya con vida o sin ella, aquél estará siempre ausente.