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lunes, 1 de octubre de 2012

Desde Mi Ventana


Mirando por la ventana siempre me encuentro, miro a los paseantes, a los perdidos y a los que saben a donde van, a la vecina que todos los días se para en su balcón para fumar un cigarrillo. Miro al perro que ladra, observo el comienzo del día. Observo a la muchacha que va por los alimentos, al señor que va para ganarse los alimentos y a la señora que es un alimento para los más hambrientos.


En todos lados es lo mismo, siempre es la misma faena, unos van y otros vienen, unos dejan de hacerlo y otros comienzan a hacerlo, pero yo, yo siempre los miro desde la ventana, mí ventana, un ojo que vislumbra por el hueco que el tiempo y el espacio dejan entre si, como el vouyerista que encuentra su placer en el Otro, en ese Otro que no es un cuerpo, que no es piel, ni maquillaje, ese otro, conjunto de sentidos. 

Siempre desde mí ventana te veré, sin que lo sepas tu, sin que tus ojos me miren o que me atrapen en tu  telaraña de torcidas formas, siempre te veré desde mi ventana. En todo caso ¿qué más puedo hacer?...no puedo hacer otra cosa más que mirar, no tengo piernas, ni brazos, mis alas hace mucho que las perdí y jamás podría gozar de lo que tu tienes...

¡Libertad!