A ti...
Un gran pasado, lleno de dichas y lleno de penas...
¡Decir que en esa cabeza llena
de pasadas alegrías, de pasadas inquietudes,
de sombras inmensas o pequeñas,
de mil visiones en las que yo no estoy para nada!
Dime otra vez todas esas cosas cien veces dichas.
Tus recuerdos, yo no los conozco todavía muy bien.
¡Ah! ¡ Detrás de tus ojos, esta noche, ese misterio!
¡ Así que es verdad que hubo un tiempo donde, en alguna parte
tú saltabas en la luz
con tus largos y negros cabellos esparcidos, en aquéllas fotografías!
Cuéntame. ¿Es verdad? ¿Es verdad?
¿Fuiste parecida a este retrato
en el que no eres siquiera bonita?
Explícame. En aquel tiempo, ¿que era lo que hacías?
¿Qué era lo que tú pensabas? ¿Qué era lo que tú decías?
¿Qué pasaba en tu vida?
¿Ha existido aquélla azotea, que se ve?
¿Estás segura de ser tú
esta horrorosa muchachachita?
¿Ese vestido anticuado, este vestido de otro tiempo fué tu vestido?
¿Estas segura?
¿Y esas caras viejas y jóvenes,
son las personas que te conocieron
antes que yo?
¿Es a esta gente que debes tu primer juguete
tu primera pelea,
tu primera reprimenda y tu primer viaje?
¿Es él quien te tendió la mano
y te presto su hombro y te ha dicho: "Mira allá. ..."?
¡Ah! ¿por qué toda esta gente
no me ha dejado esta tarea?
¡Yo hubiera querido tanto llevarte
lejos, completamente sola, en inventarte
maravillosos itinerarios!
te hubiera revelado las tardes y los estíos,
enseñado el sabor de largos caminos solitarios
y dicho los nombres de las bellas aldeas divisadas.
Te habría presentado la Tierra.