Hoy la sacudí como costal de patatas, la arroje cual caja de frutas, hoy simplemente no fui tan rudo. Que decepción la mía que suave me he vuelto. Hay ocasiones en las que pienso que me estoy cansando de esté juego, de esté ir y venir de acciones sin sentido no comprendo porque en ocasiones las hago, simplemente las hago pero...¡¿Porqué demonios las hago?!. Hay días en los que me gustaría liberarla, hay días en los que me agradaría limpiarla para quitarle su harapiento aspecto pero me contengo y me pregunto ¿Porqué? siempre me respondo lo mismo....Me da miedo perderle, es lo único estable en mí vida y, sin embargo, deseo que se esfume cual nube en verano. Como te aborrezco, siempre tan distante, tan escurridiza, tan indiferente a lo que me pasa. Cuando almorzamos juntos solo me miras sin de decir nada...¡No me mires de esa manera! ¡No me mires de esa manera!...¡Basta!...¡Basta! ¿acaso no te das cuenta? Tus ojos son como puñaladas, dagas hervientes que atraviesan mí escuálido cuerpo. Hay días en los que todo va bien, hay días en los que simplemente nos fundimos en la comprensión, días en los que la luz es tan clara que todo parece un paisaje impresionista pero hay veces en los que simplemente no hay color, no hay luz, no hay nada más que soledad...
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